Un ataque con drones procedentes de Rusia ocurrió la mañana de este viernes contra una gasolinera en Kiev dejó dos muertos y cuatro hospitalizados, informó el alcalde de la ciudad, Vitali Klitschko. El hecho incrementó el temor de que Moscú haya iniciado una campaña específica contra las estaciones de servicio de la capital ucraniana.
Los servicios de emergencia difundieron imágenes de surtidores calcinados tras el impacto. La petrolera Ukrnafta confirmó que dos de sus instalaciones fueron alcanzadas simultáneamente, calificando el hecho como un ataque deliberado contra infraestructura civil.
Según expertos militares, Rusia ha empleado un nuevo tipo de dron propulsado por motores a reacción, capaz de alcanzar velocidades de hasta 600 km/h, lo que dificulta su interceptación por las defensas aéreas. Estos aparatos también han sido utilizados para atacar centros logísticos y cadenas de suministro.
El Ministerio de Defensa ruso informó que durante la noche se lanzaron misiles de alta precisión y drones contra objetivos en Kiev, Jmelnitski, Dnipropetrovsk y Odesa. Entre los blancos señalados se encuentran centros de datos, almacenes de componentes de drones, instalaciones portuarias y buques de carga con suministros militares.
En Kiev, las autoridades locales reportaron daños en un edificio de nueve plantas y al menos ocho personas heridas tras los bombardeos nocturnos.
El experto militar Igor Koziy advirtió que el objetivo principal de estos ataques es paralizar la actividad económica y dificultar el transporte de mercancías. La comunidad internacional sigue de cerca la escalada, mientras Ucrania denuncia que se trata de agresiones contra la población civil.
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