El pasado mes de agosto fue el más caluroso a nivel global desde que hay registros, con una temperatura media del aire en superficie de 16,96 grados, mientras que el verano de este año fue el más caluroso nunca antes percibido en Europa occidental.
Así lo dio a conocer este jueves el programa de la Unión Europea para la observación y monitorización de la Tierra, Copernicus, en su boletín mensual.
Según el reporte, la temperatura de agosto superó los 16,95 grados alcanzados en julio de 2023, que ostentaba hasta ahora el récord.
Con agosto terminó también el verano más cálido hasta la fecha para Europa occidental, 2,54 grados por encima de la media, al batir el máximo anterior del año 2003, cuando la anomalía en la temperatura del aire en superficie fue de 1,98 grados.
A nivel de toda Europa, fue el tercer verano más caluroso, por detrás de los de 2022 y 2024.
El mes estuvo marcado por una serie de olas de calor que prolongaron un periodo de calor extremo que comenzó en mayo y que en muchas zonas del continente estuvo acompañado de una extendida sequía.
Esto llevó a que grandes ríos europeos, como el Rin, el Danubio o el Vístula, descendieran a niveles excepcionalmente bajos a lo largo de todo su curso.
Asimismo, durante este periodo, se batieron otros récords negativos, como la temperatura diaria global más alta del agua en superficie jamás medida fuera de los océanos extrapolares, que llegó a los 21,11 grados.
La temperatura del agua además alcanzó máximas para agosto a lo largo de la costa atlántica y del Mediterráneo occidental, asociadas a potentes olas de calor marinas, y fue excepcionalmente elevada en el Pacífico tropical, donde el fenómeno meteorológico El Niño sigue cobrando fuerza.
Al respecto, Samantha Burgess, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM, o ECMWF, en inglés) destacó que los datos “muestran cómo el cambio climático está impulsando extremos tanto en la atmósfera como en los océanos”.
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