El triunfo de la extrema derecha en las elecciones para renovar al parlamento del Estado alemán de Sajonia-Anhalt estaba literalmente anunciado ante el crecimiento de la popularidad, en los años recientes, de la agrupación Alternativa para Alemania (AfD), aunque muchos esperaban, literalmente, que sucediera un milagro.
Y no, no lo hubo, y tras el recuento de votos ese partido se quedó con 39 del total de 83 escaños; es decir, a tres de la mayoría simple, salvo ajustes de última hora, mientras la CDU que estaba en el poder sumó apenas 15 y la socialdemocracia (SPD) ocho, mismo número que Los Verdes y la Izquierda cada una, es decir, que apenas y sumadas, las opciones “tradicionales” quedarían empatadas con la extrema derecha.
AfD ingresó al Parlamento alemán apenas hace nueve años pero ya tiene representantes en 15 de los parlamentos regionales, mientras que en las elecciones al Parlamento Europeo de 2024, fue el segundo más votado por parte de los alemanes con 15.9 por ciento de los sufragios. Si fuera comparable esa elección a nivel nacional con la estatal del pasado domingo, se diría que avanzó 29 puntos porcentuales, pero sí duplicó sus cifras de la elección estatal de 2021.
En los análisis iniciales de las cifras del domingo pasado, se bosqueja que buena parte de los votos de este partido provienen de la CDU, considerado de derecha y con 24 años de gobernar la entidad. En general, todos los partidos perdieron a favor de la opción de ultraderecha, es decir, que el electorado estatal rechaza a las opciones tradicionales, lo que es más claro cuando se considera que la participación electoral llegó a 77.8 por ciento, 17.5 puntos porcentuales más que en las elecciones de 2021. Un resultado claro.
El temor del renacimiento del nacional socialismo se encuentra detrás de esa victoria, aunque las condiciones actuales son diferentes a las de hace un siglo.
Un vistazo a algunas propuestas de la AfD sobre la infancia apuntalan el riesgo que muchos ven en esta opción, por ejemplo, pretende responsabilizar penalmente a los niños de 12 años de edad si cometen algún delito; excluir a niños con necesidades especiales de las escuelas regulares o rechazo a que los derechos del niño sean reconocidos en la constitución alemana, enumera la organización Terre des Hommes.
Por su parte el sitio alemán migrando.de señala que la AfD pretende restringir el derecho de asilo, o si un emigrante goza del estatus de protegido por la situación en su país pero regresa él, perdería esa condición, y en general busca restringir los derechos y beneficios de que gozan los migrantes en Alemania.
Quizá por eso el presidente estadunidense Donald Trump saludó con entusiasmo la victoria de la AfD, alimentando la polarización en el país europeo, pero también en otras naciones.
En todo caso, la polarización no es un fenómeno extraño tampoco en el país europeo, como lo demuestra la cancelación a fines del pasado julio de la presentación en la televisión pública de ese país del rapero alemán Danger Dan y el pianista Igor Levitt, quienes deberían de interpretar “Keine Angst” (Sin miedo), en la serie de sátira política “Die Anstalt” (La Institución).jPara la televisora pública ZDF, que invitó y luego canceló la presentación, algunas partes de la obra musical podrían ser entendidas como afines al extremismo político de izquierda y contrapuestas al activismo de extrema derecha, sobre todo por ser vista como una crítica al programa de AfD.
Como antecedente a esta polémica se encuentra que 2024 fue el año con mayor número de delitos con motivación política desde que inició en Alemania ese tipo de conteo en 2001, recuerda la Deutsche Welle (DW).
Recapitulando: el avance de la ultraderecha significa menos derechos para quienes más los necesitan, y en el marco del más que desgaste de los partidos tradicionales, que día a día demuestran que no son opción.
j_esqueda8@hotmail.com
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