Como saben, desde la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo buscamos acercarles información que sea de gran utilidad; temáticas que puedan dejar en nuestro público reflexión y análisis. Gracias a Síntesis Hidalgo por esta gran oportunidad de promover nuestros derechos.
En esta semana abordaremos una conmemoración muy importante: el 10 de septiembre Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señalan que el suicidio es un problema de salud pública de alta prioridad, prevenible mediante intervenciones basadas en evidencia y un enfoque de derechos humanos.
Cada 40 segundos, una persona muere por suicidio en el mundo.
En México, la cifra asciende a más de 8,800 fallecimientos al año, según los datos más recientes del INEGI. Sin embargo, detrás de este indicador no solo hay un sufrimiento individual: hay una violación sistemática e interconectada a los derechos humanos más elementales. El derecho a la salud, al desarrollo integral, a la no discriminación y, en última instancia, el derecho a la vida, se quiebran cuando no le damos la importancia necesaria a nuestra salud mental.
La conducta suicida se ha posicionado como la segunda causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años en nuestro país. Este dato es alarmante porque revela una crisis estructural.
¿Qué le estamos ofreciendo a una juventud que enfrenta precariedad laboral, violencia comunitaria, acoso escolar y una ausencia de redes de apoyo emocional?
El principio de indivisibilidad de los derechos humanos establece que un derecho no puede ejercerse plenamente sin la garantía de los demás.
Por otro lado, es imprescindible abordar la intersección entre la conducta suicida y las violencias estructurales. Las desigualdades de género, la discriminación por orientación sexual y la presión por cumplir con mandatos de masculinidad tradicional —que impiden a los hombres buscar ayuda emocional— son factores directos que detonan crisis de salud mental. Las estadísticas oficiales confirman que por cada mujer que fallece por suicidio, hay cuatro hombres que pierden la vida por esta misma causa, debido al uso de métodos de mayor letalidad y a la estigmatización del llanto, la vulnerabilidad y pedir auxilio o apoyo psicológico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha demostrado que el 90% de los casos de suicidio están vinculados a condiciones de salud mental tratables o a crisis psicosociales prevenibles.
El derecho a la salud mental exige también observar los entornos digitales y los medios de comunicación. El ciberacoso, la difusión no consentida de contenido privado y la cobertura amarillista de las conductas suicidas generan un impacto devastador en la psique de las adolescencias. La prevención se construye también en las aulas, en los centros de trabajo, en los barrios y en las plataformas digitales mediante la creación de entornos seguros, empáticos y libres de violencia.
Recuerda:
Pedir ayuda es un acto de valentía.
Si atraviesas un momento difícil, acércate a un profesional o comunícate a la Línea de la Vida al 800 911 2000. Tu vida y tu bienestar importan.
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