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El próximo domingo cuatro de octubre tendrá lugar la elección presidencial más esperada este año en América Latina: la de Brasil, la cual llega en medio de gran expectación porque su resultado puede marcar un antes y un después para toda la región.

Pero, de acuerdo a los sondeos más recientes, son altas las posibilidades de que ningún contendiente alcance el 50 por ciento de los votos válidos de esa fecha, y se tenga que ir a segunda vuelta, programada para el 25 del mismo octubre.

Más que la presidencia brasileña, muy importante por la importancia del país, se decide el futuro de los próximos años de la izquierda latinoamericana que se encuentra contra las cuerdas, pero también de la derecha regional, enrachada tras su triunfo en los comicios de Colombia del pasado junio en el marco de las victorias electorales de la derecha radical en Europa.

Luego de esos comicios la siguiente cita con las urnas importante será hasta 2030 en México, con la escala en la renovación de la Cámara de Diputados en 2027. Sea cual sea el resultado de la elección presidencial brasileña, y que se decida en primera o segunda ronda, su resultado será una fuerte presencia en esas dos rondas electorales mexicanas, aunque en la presidencial esa presencia vendrá acompañada de resultados del ganador presidencial brasileño, los cuales influirán en ambas citas electorales, sobre todo si se tratara del aspirante de derecha.

A los 45 años de edad, el abogado Flávio Bolsonaro con especializaciones en políticas públicas y emprendimiento tiene todo para hacer historia: ganar la presidencia de la potencia que es Brasil derrotando a alguien que iba en camino de ser una leyenda: Inacio Lula da Silva, quien cumplirá 81 años dos días después de la segunda vuelta electoral.

Su triunfo, de darse, sería un hito en la historia de Brasil pero también latinoamericana, a pesar de que buena parte de su capital político es una herencia de su padre Jair, quien cumple en su casa la pena de 27 años condenado por intento de golpe de Estado precisamente contra Lula en 2022.

De ganar, el también senador se ha comprometido a recortar impuestos así como fomentar la inversión privada. También a endurecer las penas contra la delincuencia y a llevar adelante la reforma del poder judicial brasileño.

En contraste la oferta de campaña de Lula quien busca mantenerse en la presidencia, se ve más amplia y a tono con el potencial de Brasil: impulso a la industria de defensa, la principal de la región por su producción de aviones de transporte y de entrenamiento, de armas ligeras, de sistemas de artillería y de explosivos, sin olvidar el desarrollo de un submarino de propulsión nuclear.

También el establecimiento de un ministerio de Seguridad Pública, la regulación de las plataformas digitales, así como la declaración de minerales críticos y tierras raras como patrimonio nacional, además del fortalecimiento de organismos multilaterales como el Mercosur, los BRICS y llevar adelante la reforma de la ONU, recordando que Brasil es uno de los puñados que pretende entrar en el Consejo de Seguridad.

Sin duda, las propuestas del actual mandatario brasileño parecen de mayor proyección que las de Bolsonaro, que se centran en lo nacional, y esa diferencia podría ser importante.

En los días últimos de la campaña electoral trascendió que Bolsonaro es investigado por lavado de dinero, evasión de divisas y corrupción, mientras Lula prohibió de manera definitiva las apuestas deportivas y los casinos en línea, aunque se carece de una medición exacta sobre las repercusiones en las aspiraciones de ambos candidatos.

¿Podría el factor Donald Trump estar presente en estos comicios? No es secreto que el jefe de la Casa Blanca simpatiza con Bolsonaro, y que se atribuiría el posible triunfo de este, sin embargo la complejidad de Brasil impide dar por descontado que los deseos del mandatario estadunidense serán cumplidos a ojos cerrados por los votantes brasileños.

El hecho que parece perfilarse es que ninguno de los dos principales candidatos logre la mitad más uno del cincuenta por ciento de los votos válidos que se emitan este domingo por el electorado conformado por alrededor de158 millones de ciudadanos brasileños.

Por lo pronto el sondeo de Atlas/Bloomberg conocido este martes 29 da a Lula 45.3 por ciento de intensión de voto contra 42.2 por ciento de Bolsonaro, mientras un día antes BTG/Nexus colocaba al mandatario con 42 por ciento de intención de voto y 37 por ciento para su contrincante, pero el punto es que esos porcentajes se traduzcan en el 50 por ciento más uno de los votos válidos depositados este domingo.

j_esqueda8@hotmail.com

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