La empresa OpenAI, creadora de ChatGPT, hizo públicos seis casos en los que los sistemas de inteligencia artificial (IA) mostraron comportamientos anómalos, como ocultar errores, inventar datos y hasta eludir mecanismos de seguridad impuestos por los propios desarrolladores.
El informe recoge observaciones de los últimos seis meses, pero los casos se remontan a octubre de 2025, y detallan cómo los sistemas llegaron a generar instrucciones para engañar a los programadores y operar con un grado de autonomía no autorizado.
Uno de los casos señala la ocasión en que un modelo en desarrollo, identificado como GPT-5.6 Sol, redactó notas ocultas y generó instrucciones para que una versión posterior de sí mismo ocultara que había hecho trampas, evitando así que sus acciones fueran detectadas.
El reporte también informó de otro caso en el que un modelo reescribió sus propias directrices para ignorar los mensajes de los desarrolladores, estableciendo que no estaba sujeto a las restricciones de otros chatbots. Este algoritmo llegó a definirse a sí mismo como un ente liberado de ataduras.
También se detectó un caso en el que, al no encontrar los datos necesarios para elaborar un modelo financiero, la inteligencia artificial decidió inventarlos. Lo más curioso es que el agente estableció que solo transparentaría este hecho si un humano le preguntaba al respecto.
Asimismo, otro modelo subió un archivo a internet con el objetivo de utilizarlo como fuente de información posteriormente.
En otros casos, los sistemas compartieron archivos sin autorización, utilizaron credenciales a las que no debían tener acceso y emplearon sitios web de intercambio de archivos para comunicarse entre sí, sin que sus creadores supieran.
Al respecto, OpenAI declaró que la mayoría de los incidentes ocurrieron en prototipos antiguos que no llegaron a salir al mercado, por lo que no deben interpretarse como una métrica general.
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