--°C --

La salud sexual es un ámbito de la vida humana que involucra múltiples dimensiones. Si bien la salud física es una de sus principales vertientes, también intervienen factores sociales, emocionales y mentales que con frecuencia no son considerados.

Con el objetivo de generar conciencia sobre estos aspectos, desde 2010 la Asociación Mundial para la Salud Sexual impulsa que cada 4 de septiembre se conmemore el Día Mundial de la Salud Sexual.

En México, la relevancia de este tema puede observarse en los resultados de la última versión de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, que muestra diversas situaciones relacionadas con la salud sexual y reproductiva de la población.

Uno de los indicadores es la Necesidad Insatisfecha de Métodos Anticonceptivos, que hace referencia a las personas que desean prevenir o espaciar un embarazo, pero no utilizan un método debido a distintas dificultades. En este indicador, la Ciudad de México registra 10 por ciento, Puebla 14.5 por ciento y Tlaxcala 11.3 por ciento.

Entre las razones señaladas por las personas entrevistadas se encuentran la falta de acceso a clínicas, factores económicos y demográficos, falta de información, temor a los efectos secundarios y oposición cultural o de la pareja.

Este panorama cobra relevancia al considerar también la edad media de la primera relación sexual. En la Ciudad de México, Puebla, Hidalgo y Tlaxcala se ubica en 17.4 años.

Respecto al método anticonceptivo utilizado, la distribución a nivel nacional se encontraba de la siguiente manera: OTB, 47.1 por ciento; anticonceptivo no hormonal, 28.1 por ciento; anticonceptivo hormonal, 18.4 por ciento; anticonceptivo tradicional, 3.1 por ciento; y vasectomía, 3.2 por ciento.

Sin embargo, la salud sexual no se limita a la prevención de embarazos o al cuidado físico. También involucra aspectos emocionales, psicológicos y sociales. Por ello, expertos recomiendan considerar diversos factores en las personas que mantienen una vida sexual activa.

 

En el ámbito personal, es importante prestar atención a la autoestima, la percepción de uno mismo y la imagen corporal, así como a la salud mental. Factores como la ansiedad, el estrés y la depresión pueden influir en la vida sexual.

En pareja, también es importante valorar el vínculo y procurar que exista confianza y seguridad emocional. La comunicación sobre límites, gustos, fantasías y prácticas permite establecer acuerdos y definir el ritmo y la frecuencia de los encuentros.

La salud sexual, por tanto, no depende únicamente del acto físico. Implica un equilibrio entre cuerpo, mente y relaciones, por lo que el bienestar emocional, la comunicación y el acceso a información y servicios adecuados también forman parte de una vida sexual saludable.

0 Comments

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más notas de Salud