La madrugada del jueves fue rescatada una embarcación que partió de Gambia rumbo a Canarias con 127 migrantes y estuvo a la deriva durante 26 días, tiempo en el que fallecieron al menos 82 personas, entre ellas una bebé.
La embarcación fue localizada desde el miércoles por un avión de Salvamento Marítimo a 120 kilómetros de Gran Canaria, por lo que la Guardamar Urania llegó a su encuentro pasada la medianoche.
“Eran auténticos cadáveres en vida, como zombis. Se desplomaban y no podían sostenerse en pie. La mayoría sufría alucinaciones y alguno incluso trató de golpearnos”, explicó uno de los rescatistas a medios de comunicación.
Durante las labores de rescate, los tripulantes de Urania hallaron cinco cadáveres, todos hombres, pero la prioridad fue poner a salvo a los sobrevivientes.
Más tarde, la organización civil “Caminando Fronteras” aseguró que la Guardia Civil confirmó que las señas de la embarcación coinciden con las de un cayuco que salió de Gambia el 7 de agosto, con 127 personas, entre ellas cuatro mujeres y una bebé.
Lo anterior coincidió con relatos de los sobrevivientes, que narraron a la Cruz Roja que habían emprendido la travesía hacia Canarias con más de cien personas, pero muchas fallecieron durante el trayecto.
Tres sobrevivientes tuvieron que ser trasladados en helicóptero a hospitales de Las Palmas de Gran Canaria. Los otros llegaron por tierra, apenas capaces de mantenerse en pie.
Luego de que la noticia se dio a conocer, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, lamentó el fallecimiento de los migrantes y declaró que “es insoportable que sigan perdiéndose vidas. Canarias no puede acostumbrarse ni normalizar que el Atlántico siga siendo una ruta de muerte”.
Al respecto, es importante destacar que, según los informes publicados por Caminando Fronteras, la ruta atlántica sigue siendo la más mortífera de las fronteras hacia España, con 635 muertes registradas entre enero y principios de junio de este año, de acuerdo a los últimos datos publicados.
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