El muérdago y el llamado heno motita forman parte de los problemas fitosanitarios que pueden afectar al arbolado de Tlaxcala, particularmente cuando su presencia se vuelve abundante y comienza a interferir con las funciones vitales de los árboles.
Aunque a simple vista pueden parecer parte de la vegetación que crece sobre las ramas, no todas estas especies tienen el mismo comportamiento; por ejemplo el muérdago es una planta parásita que penetra los tejidos del árbol para obtener agua, sales minerales y nutrientes, por lo que su presencia representa una competencia directa para el hospedero. La Comisión Nacional Forestal reconoce distintos géneros de muérdagos verdaderos y muérdagos enanos como agentes de importancia para la sanidad forestal.
El problema se agrava cuando la infestación avanza pues el muérdago puede provocar debilitamiento, muerte de ramas y, en casos severos, la muerte del árbol, por ello, las autoridades ambientales recomiendan identificar oportunamente los árboles afectados, determinar el grado de infestación y realizar podas de las ramas donde se encuentra la planta parásita.
Otro caso es el heno motita, conocido científicamente como Tillandsia recurvata, se trata de una especie epífita, es decir, que crece sobre otras plantas sin que originalmente tenga un comportamiento parasitario; sin embargo, cuando se acumula de manera excesiva puede convertirse en un problema para los árboles, pues al cubrir las ramas puede obstruir la entrada de luz y dificultar la fotosíntesis.
A nivel nacional la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha documentado casos en los que la proliferación de heno motita llega a tapizar las ramas de los árboles, interfiriendo con sus funciones vitales y provocando debilitamiento.
¿Por qué aparecen?
La presencia de estas especies no necesariamente significa que un árbol esté condenado o que exista una enfermedad en todos los casos, su proliferación está relacionada con diversos factores ambientales y con las condiciones de los propios árboles.
En el caso del muérdago, sus semillas pueden ser dispersadas por aves que se alimentan de sus frutos y posteriormente las depositan en otras ramas, facilitando la colonización de nuevos ejemplares. Una vez establecido, el muérdago desarrolla estructuras que penetran en los tejidos del árbol y le permiten obtener agua y nutrientes.
El estrés del arbolado también puede favorecer que una infestación avance. Sequías, temperaturas elevadas, daños físicos, falta de mantenimiento y otras plagas pueden reducir la capacidad de los árboles para resistir estos agentes.
En este contexto se realizaron trabajos de saneamiento en el Parque de la Juventud, donde una brigada especializada inició acciones de poda sanitaria para retirar muérdago y heno motita de los árboles con mayor afectación.
De acuerdo con la información difundida sobre estas labores, además del mejoramiento de las áreas de jardinería, el objetivo es contribuir a conservar la salud del arbolado y evitar que las plantas que crecen sobre los ejemplares afectados continúen propagándose.
La poda sanitaria cumple así una doble función: ayuda a disminuir la presión que ejercen estas especies sobre los árboles y permite retirar ramas que pudieran encontrarse debilitadas o secas, reduciendo también riesgos para las personas que utilizan estos espacios.
Por ello, acciones como las realizadas en el Parque de la Juventud buscan mantener espacios verdes sanos, seguros y funcionales, pero también prevenir que una afectación aparentemente pequeña termine comprometiendo la supervivencia de los ejemplares.
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