¿Son cambios en la política exterior de México los dos recientes episodios con Perú y Argentina, o meros hechos insuficientes para hablar de un viraje en la diplomacia mexicana?
Se trata del otorgamiento del salvoconducto que permitió llegar a México a la ex primera ministra peruana Betsy Chávez, y luego la extradición a Argentina de Raúl “N”, conocido como el “Rey del Burdel”.
Se debe recordar que las relaciones diplomáticas con ambos países sudamericanos se encuentran en tensión. De hecho, Perú y México carecían de relaciones diplomáticas desde el pasado noviembre, una consecuencia del encarcelamiento del expresidente Pedro Castillo, quien en 2022 intentó un golpe de Estado, lo que no impidió que México le mantuviera el reconocimiento, comenzando así el deterioro de las relaciones entre ambos países.
Chávez recibió asilo diplomático por parte de México, lo que acabó por romper los vínculos, pero de acuerdo a la presidente mexicana Claudia Sheinbau, fue la entrante mandataria peruana, Keiko Fujimori, quien llamó de manera directa a la cancillería mexicana para mostrar su disposición de otorgar el salvoconducto a la exprimera ministra Castillo.
En el caso del llamado “Rey del Burdel”, este armó una red internacional de trata de mujeres que inició en su país y luego creció hasta incluir a México, donde fue detenido en Cancún, y gracias a los recursos legales de su defensa, pudo evitar su extradición hasta hace unos días.
Ese traslado ocurrió a escasos días de que el gobierno mexicano se desistiera de la solicitud para extraditar al contraalmirante Fernando Farías Laguna, lo que permitió al gobierno argentino expulsarlo por haber ingresado al país conosureño con un pasaporte guatemalteco.
Con Argentina las diferencias han sido, sobre todo, ideológicas, pues el presidente Javier Milei y Sheinbaum se encuentran en posiciones 180 grados diferentes, además de que se ha pedido que cese la que se llama persecución de la expresidente Cristina Fernández, convicta de acciones irregulares en la concesión de obras públicas, lo que la mantiene en prisión domiciliaria.
¿Ambos hechos permitirán un acercamiento de México con los dos países citados? La verdad, es difícil en ambos casos. Un poco menos problemático es el caso peruano, y ya lo mostró Fujimori al tomar la iniciativa.
Sin embargo dependerá de como navega la mandataria en las aguas políticas de su país. Un mar tendiente a la calma podría ayudar, por ejemplo, a un exilio de Castillo y acercarse a México, pero todo está en desarrollo.
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