El gobierno de Estados Unidos informó que reanudó la construcción de 100 kilómetros de muro en la frontera de Arizona y México, a pesar de las protestas del pueblo indígena Nación Tohono O’odham, que se opone a la obra porque atraviesa una zona sagrada.
En un comunicado, Rodney Scott, comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, afirmó que el proyecto conocido como “Tucson 5” se volvió a poner en marcha.
En el documento, aseguró que “esta iniciativa cerrará uno de los corredores de contrabando y tráfico más peligrosos de la frontera suroeste, una zona desértica remota que durante décadas ha facilitado el trasiego de drogas, la muerte de migrantes y las actividades de los cárteles”.
Dicho anuncio se dio luego de que un juez de California denegó la solicitud del pueblo indígena para bloquear temporalmente la construcción del muro fronterizo.
Lo anterior, debido a que la tribu no demostró que la construcción reduciría ilegalmente su reserva o constituiría una invasión federal como argumentó en su demanda.
Ante ello, la congresista demócrata Adelita S. Grijalva, apoyada por tres representantes de la Cámara de Estados Unidos, pidió a los departamentos de Seguridad Nacional y del Interior suspender la construcción hasta que el gobierno federal haya realizado una consulta con la Nación Tohono O’odham.
En una carta, destacó su preocupación por la falta de una consulta significativa con las naciones tribales sobre proyectos que podrían afectar sus sitios sagrados. También planteó inquietudes sobre el uso de fondos de los contribuyentes en barreras fronterizas y llamó a Seguridad Nacional a adoptar enfoques más eficaces y rentables para la seguridad fronteriza.
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