Huamantla vive cada año una de sus tradiciones más emblemáticas: La Noche que Nadie Duerme. Desde la tarde noche y durante la madrugada del 15 de agosto, familias y vecinos transforman las calles en un enorme lienzo de aserrín, flores y color para recibir a la Virgen de la Caridad en su tradicional procesión.
Con una tradición que se remonta a finales del siglo XIX, esta manifestación de fe y arte efímero cubre más de siete kilómetros de calles, donde se elaboran grandes alfombras que desaparecen al paso de la imagen religiosa.
Durante el amanecer, las obras quedan solo en las fotografías, siendo el testimonio de una noche en la que Huamantla honra a la Virgen de la Caridad con arte y devoción.
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