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Con 60 años de historia, la ganadería De Haro mantiene el compromiso de preservar una tradición que, de acuerdo con su actual responsable, Antonio de Haro González, ha requerido trabajo constante, esfuerzo familiar y una visión de largo plazo para mantenerse vigente en el campo bravo.

Durante la celebración por los 60 años de la ganadería, Antonio de Haro destacó que formar y consolidar una ganadería de toros bravos requiere muchas más décadas de trabajo, por lo que consideró que estos primeros 60 años representan apenas una parte de un proceso que su familia busca continuar.

“En el campo todos los días son igualitos y hay que hacer lo que hay que hacer. Tenemos 60 años apenas, cuando una ganadería de bravo busca muchas más décadas en formarse, en hacerse, en cuidarse y mantenerse”, expresó.

Recordó que la historia de De Haro ha estado marcada por varias generaciones de su familia pues señaló que su padre y su hermano Manuel, a quien describió como un gran conocedor del campo, caporal y torero, contribuyeron a consolidar una ganadería que alcanzó triunfos importantes en México y Sudamérica, además de ser lidiada por grandes figuras del toreo.

Posteriormente, explicó, distintos integrantes de la familia asumieron la responsabilidad de mantener el proyecto, hasta que hace 18 años él tomó las riendas de la ganadería, con el objetivo de conservarla “viva, sana, fuerte y vigente”.

Sin embargo, reconoció que actualmente los desafíos no se encuentran únicamente dentro del campo, sino también en la percepción que las nuevas generaciones tienen sobre la tauromaquia.

De Haro consideró que la influencia de movimientos animalistas representa uno de los principales retos para la fiesta brava, al señalar que existe desconocimiento sobre el trabajo ecológico, genético y de conservación que realizan las ganaderías.

“Hay más riesgos todavía hoy de los que hay normalmente, pero contra lo que venga hay que entrarle. ¿Qué más vamos a hacer? Todo lo que podamos para mantenernos vigentes”, sostuvo.

Ante este escenario, el ganadero planteó la necesidad de que De Haro logre distinguirse dentro de la afición taurina y sea reconocida por las características de sus ejemplares.

Su aspiración, dijo, es que cuando los aficionados piensen en ganaderías, De Haro ocupe un espacio particular en su memoria como una ganadería “distinta”, emocionante y exigente, cuyos toros representen un mayor mérito para los toreros.

Con seis décadas de trayectoria, la familia De Haro apuesta así por la continuidad de una tradición que, para Antonio de Haro, todavía tiene mucho camino por recorrer.

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