El estado de Nueva York aprobó la muerte asistida para pacientes con enfermedades terminales, por lo que se convirtió en el número 13 de Estados Unidos en adoptar dicha medida.
Fue el miércoles cuando entró en vigor la ley que autoriza esta opción bajo estrictos requisitos médicos y legales.
Fue en junio de 2025 cuando la Legislatura estatal aprobó dicha normativa, que, en febrero de este año, fue firmada por la gobernadora Kathy Hochul, quien se había mostrado dudosa ante la reforma, debido a sus creencias religiosas, pero finalmente le dio luz verde.
Ahora, los pacientes diagnosticados con una enfermedad terminal y con una expectativa de vida de seis meses o menos, podrán solicitar medicamentos para morir de manera voluntaria.
También quedaron establecidas medidas de protección, como la obligación de que la decisión sea completamente voluntaria, un periodo de espera de cinco días entre la solicitud y la entrega del medicamento, así como la grabación de la petición mediante audio o video.
Asimismo, exige la evaluación de la capacidad mental del paciente por profesionales de la salud y prohíbe que personas con un posible beneficio económico tras la muerte del paciente participen como testigos o intérpretes del proceso.
Sin embargo, médicos, hospitales y organizaciones de cuidados paliativos con orientación religiosa podrán decidir no ofrecer el servicio si va en contra de sus principios.
De igual forma, será el paciente quien reciba la dosis que debe administrarse por sí mismo, sin intervención de terceros, en el lugar y el momento que elija.
Cabe mencionar que Oregón, Washington, Vermont, California, Colorado, Hawái, Nueva Jersey, Maine, Nuevo México, Montana, Delaware y el Distrito de Columbia son los estados que ya aprobaron la muerte asistida.
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