Por: Maximiliano Gracia Hernández*
En las últimas semanas los datos económicos ofrecidos por INEGI no fueron positivos. Durante el primer trimestre del 2026 se tuvo una caída del 4 por ciento del PIB con respecto al mismo periodo del año previo. Sin duda la economía mexicana empezó con un año débil tras la caída del PIB en el primer trimestre del año.
Por otra parte, el Banco de México modificó a la baja su pronóstico de crecimiento económico para el año 2026, y lo dejó en 1.09 por ciento , crecimiento que está muy lejos del optimista presentado por la Secretaría de Hacienda, que pronosticó entre 1.8 y 2.8 por ciento . Los sectores económicos están estancados y si a eso le sumamos el tema de la seguridad y la caída en la inversión; el problema se complica.
El problema no es internacional, y es que el Fondo Monetario Internacional (FMI) determinó que el crecimiento mundial para el 2026 sería del 3.6 por ciento, muy por encima del pronosticado en México.
¿Dónde está el fondo del problema? es la falta de confianza, los empresarios no quieren invertir.
Los empresarios únicamente reinvierten sus ganancias, pero no generan nuevas inversiones. La confianza de los empresarios es de 29.1, o sea 3 de cada 10 empresarios confían en el futuro de la economía mexicana. Si no hay confianza no hay inversión, y si no hay nuevas inversiones no hay nuevos empleos.
El tema de la confianza está vinculado con la certidumbre y la seguridad, si hay confianza en invertir, es porque no existe derecho de piso, porque no hay corrupción al momento de abrir un nuevo negocio, porque no hay cuellos de botella; sabemos que esos fenómenos aún existen en México.
México, si bien tiene grandes oportunidades, también hay debilidades y amenazas dentro de la economía. Desafortunadamente no hemos sabido aprovechar la mano de obra joven y cualificada, la vecindad con el país más grande del mundo, recursos naturales en abundancia, un territorio de casi 2 millones de kilómetros cuadrados. Todo eso acompañado de lastres que atentan contra el crecimiento económico, destaca la corrupción, la forma de gobernar, la violencia, la carencia de infraestructura de primer mundo, los posibles acuerdos en el T-MEC y, una sociedad que cada día pierde la esperanza.
Frente a esa triste realidad ¿cómo logramos crecer? ¿cómo mejorar la calidad de vida de millones de mexicanos? ¿El gobierno mexicano invitó a los inversionistas a inyectar sus millones de dólares en la economía mexicana, será suficiente la invitación?
En los últimos 10 años la economía mexicana tan sólo creció 1.5 por ciento promedio. Un crecimiento paupérrimo si lo comparamos con otras naciones latinoamericanas. No podemos argumentar que el problema fue la pandemia, porque ésta fue a escala mundial.
Cuando hablamos de un crecimiento mediano, es porque crecemos al 3 por ciento anual durante 30 años, lo demás es pobreza, migración, desempleo y crisis económica.
Los especialistas ven un crecimiento apenas por arriba de lo que se llama estancamiento, si a ello le sumamos el dato de la inflación, el cual será de 4.3 por ciento, podemos afirmar que la inflación se va de las manos.
Existe pesimismo sobre la percepción de la economía mexicana. No hay consenso de una economía fuerte y, por ello, no hay inversiones nuevas que permitan hacer crecer la economía.
Hace unos días México vio recortada su calificación de inversión de Standard & Poor’s, lo cual desmotiva aún más la inversión y las posibles expectativas positivas. ¿México podría mejorar su calificación crediticia? Para ello se debe trabajar en las variables que hicieron caer nuestra calificación, destaca la necesidad de hacer crecer el consumo y la producción, también dependerán los resultados del T-MEC y las decisiones de Donald Trump contra los gobernadores de Tamaulipas y Sinaloa.
El nivel de endeudamiento público no se detiene, gastamos 10 e ingresamos 8 a las arcas del gobierno, lo cual significa un endeudamiento de 2. No podemos crecer con deuda, porque eso es temporal y después llega la crisis, particularmente si la deuda se utiliza para gasto corriente y no para inversión. El déficit del gobierno mexicano fue del 4.5 por ciento del PIB, lo cual ya muestra riesgos a la economía mexicana.
*Investigador en el Colegio del Estado de Hidalgo
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