El fuerte aumento de los precios del combustible para aviones, impulsado por el conflicto en Medio Oriente, podría llevar a más aerolíneas a la quiebra y acelerar la consolidación del sector en 2026 y 2027. Así lo declaró Willie Walsh, director general de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), durante la cumbre anual del organismo en Río de Janeiro.
Las aerolíneas enfrentan costos crecientes debido a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha limitado el suministro de combustible y obligado a realizar desvíos costosos en corredores aéreos clave. Las compañías de bajo costo son las más afectadas, al carecer de ingresos adicionales provenientes de cabinas premium o programas de fidelización.
Spirit Airlines, en Estados Unidos, quebró el mes pasado, y Walsh advirtió que no será la última. Señaló que algunas aerolíneas tendrán dificultades para enfrentar los elevados precios del combustible, mientras otras podrían ser adquiridas por compañías más grandes.
Para proteger sus márgenes, las aerolíneas recortarán rutas no rentables. Sin embargo, las tarifas aéreas, que han aumentado desde el inicio de la guerra con Irán, difícilmente bajarán en el corto plazo.
Walsh aclaró que el modelo de bajo costo sigue vigente fuera de Estados Unidos. En Europa, Ryanair mantiene buenos resultados, mientras que en EE.UU. las grandes aerolíneas —United, Delta y American— han desplazado a varios competidores más pequeños.
El directivo descartó la posibilidad de una fusión entre United Airlines y American Airlines, propuesta por Scott Kirby, director ejecutivo de United. Walsh consideró que los obstáculos regulatorios serían demasiado grandes y que la iniciativa no tenía posibilidades reales de concretarse.
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