Un terremoto de magnitud 6.2 grados sacudió la región de Cantabria, al sur de Italia, sin que se hayan reportado daños.
El temblor se originó a casi 250 kilómetros de profundidad en el mar Tirreno, frente a la costa de Cosenza.
El movimiento se sintió en gran parte de la región, como en el municipio de Catanzaro y Cosenza, y hasta en Nápoles y otras localidades de la zona del Vesubio, según medios locales.
Es importante destacar que Italia tiembla principalmente debido a la colisión de las placas tectónicas euroasiática y africana, sumado a la fricción de la microplaca adriática que se introduce por debajo de la península.
Además de la actividad tectónica, regiones específicas como Nápoles (el área de los Campos Flégreos y el Vesubio) experimentan microsismos frecuentes y deformación del suelo debido a la intensa actividad volcánica.
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