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El legendario golfista Tiger Woods enfrenta un nuevo problema legal luego de que la Fiscalía del condado de Martin, en Florida, formalizara cargos en su contra por conducir bajo la influencia de drogas o alcohol. La audiencia se llevó a cabo este martes en un tribunal de Stuart, sin la presencia del deportista.

Los hechos se remontan al pasado 27 de marzo en Jupiter, donde Woods fue detenido tras mostrar signos evidentes de deterioro físico. De acuerdo con el reporte policial, el golfista presentaba sudoración excesiva y un comportamiento “letárgico”, lo que levantó sospechas entre los agentes.

Durante la inspección, las autoridades encontraron en su posesión dos pastillas de hidrocodona, un analgésico opioide. Aunque no dio positivo en la prueba de alcoholemia, Woods se negó a someterse a un examen de orina, lo que derivó en los cargos formales por conducir bajo la influencia de sustancias.

La Fiscalía leyó oficialmente los cargos durante esta primera audiencia, en la que también se establecieron las fechas del proceso judicial que se desarrollará en el condado de Martin.

La siguiente comparecencia está programada para el 12 de mayo, donde se definirá si el caso continúa su curso o si ambas partes optan por un acuerdo de culpabilidad.

El golfista, de 50 años, se ha declarado inocente y actualmente se encuentra fuera de Estados Unidos. Según su abogado, regresará el próximo sábado, tras haber recibido autorización judicial para salir del país.

Días después del incidente, Woods anunció que se alejaría temporalmente del golf para enfocarse en su salud. Esta decisión se suma a una etapa complicada en su carrera, marcada por lesiones, incluyendo una rotura del tendón de Aquiles y múltiples cirugías de espalda.

Aunque había considerado regresar a la competencia en el Masters de Augusta, su situación física y ahora legal mantienen en pausa su retorno a los campos.

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