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La comunidad mantiene viva la alfarería y fortalece su economía local

En medio de los retos que representan la competencia de grandes empresas y los señalamientos sobre el uso de plomo, la comunidad de La Trinidad Tenexyecac, ubicada en el municipio de Ixtacuixtla, ha logrado resistir y fortalecer su tradición alfarera, consolidándola como una de sus principales fuentes de empleo y desarrollo y convirtiéndose en el alma de la comunidad.

De acuerdo con productores locales, como Celso Sevilla, el oficio ha crecido de forma constante, a su vez que ha generado más trabajo tanto para artesanos como para quienes colaboran en los talleres; con ello, actualmente, de las entre 7 mil y 8 mil personas que habitan la comunidad, alrededor de 3 mil se dedican a la alfarería, lo que representa cerca del 40 por ciento de su población.

Uno de los principales retos ha sido el señalamiento sobre el uso de plomo en las piezas y ante esto, los artesanos han respondido desde la experiencia, en donde destacan que generaciones anteriores vivieron largos años trabajando el barro sin afectaciones visibles, lo que consideran una forma de respaldar su labor.

Sin embargo, también han comenzado a adaptarse a las nuevas exigencias del mercado, mediante la incorporación de esmaltes libres de plomo, aunque esto implica mayores costos, como un incremento en el consumo de gas durante el proceso de quema.

Además, la comunidad ha diversificado su producción, ya que elaboran desde piezas utilitarias como cazuelas de gran tamaño hasta artículos personalizados para eventos, lo que les permite mantenerse competitivos y atender distintos mercados.

El modelo de negocio también ha evolucionado, ya que algunos productores han optado por el intercambio comercial con otros estados, por lo que han llevado sus productos a otras regiones y traen de regreso mercancía distinta, lo que amplía su oferta y fortalece su presencia fuera de la comunidad.

Aunque muchos trabajan de manera independiente, también existen formas de colaboración indirecta, como agrupaciones donde se adquiere el barro en crudo y se comparte el proceso de horneado, a fin de optimizar los recursos y mantener la producción activa.

A pesar de que nuevas generaciones han asumido roles distintos dentro del negocio, como la distribución o almacenamiento, el conocimiento del proceso artesanal se mantiene dentro de las familias, y de esta forma garantizar la continuidad de la técnica y la calidad de las piezas.

Finalmente, los artesanos han apostado por la promoción directa, por lo que se invita a toda la población a conocer la comunidad, la calidad de sus productos y la atención al cliente.

Es así, como La Trinidad Tenexyecac demuestra que la tradición no está peleada con la adaptación, y que el barro, además de moldearse con las manos, también se sostiene con identidad, comunidad y resistencia.

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