El Pentágono ordenó a unos 15,000 soldados alistarse para un posible despliegue en Minnesota, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera que podría invocar la Ley de Insurrección para frenar los disturbios en el estado. La medida responde a varios días de protestas contra agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tras la muerte de una ciudadana en Minneapolis.
El mandatario aseguró que, “si se ve obligado”, aplicará uno de los poderes de emergencia más fuertes que le permite desplegar al Ejército para controlar episodios de desorden civil. En paralelo, el Departamento de Defensa activó dos batallones de infantería de la 11ª División Aerotransportada, con base en Alaska, como parte de la preparación.
Las manifestaciones comenzaron después de que una mujer muriera al recibir disparos de un agente federal en Minneapolis. Días más tarde, otro incidente dejó a un hombre herido en la misma zona, lo que intensificó la tensión entre la comunidad y las fuerzas de seguridad.
Fuentes citadas por The Washington Post señalaron que la activación de tropas es considerada una “planificación prudente” y no implica necesariamente que los soldados serán enviados a Minnesota. Sin embargo, la decisión refleja la preocupación del gobierno ante el aumento de la violencia y la presión social.
En los últimos días, las tensiones entre los agentes federales y los vecinos han ido en aumento, generando un ambiente de incertidumbre. Las autoridades locales y federales evalúan medidas adicionales para contener las protestas y evitar que escalen a mayores enfrentamientos.
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