Se dice que de un corazón roto no se muere, pero ¿es verdad?, diversas fuentes médicas aseguran que las cardiopatías, están seriamente relacionadas con la depresión y otros padecimientos de salud.
Las emociones si pueden afectar la salud en general, pues cuando hay una emoción fuerte, el corazón genera sustancias llamadas catecolaminas, dentro de ellas adrenalina y noradrelina, que hacen que los vasos sanguíneos se estrechen y disminuyan su diámetro haciendo que el flujo de sangre no sea el correcto aumentando la frecuencia cardiaca, logrando que aumente un 65 por ciento la probabilidad de sufrir un infarto.
Un ejemplo de cómo las emociones pueden afectar de forma directa al corazón es la enfermedad de Tako-Tsubo, más conocida por “el síndrome de corazón roto” ya que es una condición que se presenta con las emociones extremas, que tras enviar señales al sistema límbico provocan la contracción de la sístole y ocasionan síntomas parecidos a los de un infarto que pueden durar días o meses.
Los contextos anteriores son un claro ejemplo de la conexión existente entre la salud física y. emocional, logrando que dentro de todos los entornos se empalmen estos ámbitos pues, aunque todos los enamorados están sumergidos en la celebración de sus sentimientos de manera paralela tiene lugar el Día de las Cardiopatías Congénitas.

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